10 dic 2008

Cementerios verdes, un legado de vida.

¿Es la muerte el fin, la desolación, un lugar yermo? La respuesta a estas preguntas depende en gran parte de vuestra percepción de la propia vida, sumada con las diversas creencias religiosas y los estados anímicos de cada individuo. Desde mi punto de vista y basándome en las anteriores premisas considero que la muerte es tan solo un tramite, un paso más a dar dentro de la propia existencia del ser humano, por ello no debe de obtener rango de importancia mayor que el nacimiento o la pubertad por ejemplo, y mucho menos debe ser personalizada como algo maligno, destructivo e incluso “físico”, ya que en el mundo occidental se tiende a representar a la muerte como una diosa ramera ataviada de negro con faz esquelética.


Bien, una vez aclarada mi percepción sobre el concepto de la muerte como continuación y parte de la vida cabe preguntarse el porque de la existencia de unos lugares tan sombríos e inútiles como son los campos santos o cementerios. Estos terrenos abarcan grandes extensiones de tierra en las ya suficientemente pobladas urbes, con el lucrativo (si amigos, lucrativo) destino de sacar partido económico al dolor ajeno, puesto que, en estos lugares todo es un negocio llevado acabo en coalición con los servicios funerarios, que nos venden un “pack vacacional” al “otro mundo” compuesto por: ataúdes de maderas lujosas, fosas, lapidas y abalorios de mármoles y piedras de primera clase, costes de entierro, embalsamamiento-incineración y mantenimiento de por vida (irónico no) que obviamente pasa a pagar la familia del finado. Este mero hecho ya debería de hacernos reflexionar, a pesar de que estoy seguro de que este post levantara ampollas, ya que la religión esta muy arraigada en el mundo, y esto me conduce al siguiente punto en relación con los cementerios.

Cruces, mausoleos, capillas y demás representaciones artístico-funerarias no son otra cosa que una ostentosa forma de separar nuevamente al ser humano en grupos, etnias y clases, por si la vida en si misma no hubiera dejado dolorosamente claras las diferencias entre las religiones y las clases sociales de los distintos puntos del mundo. ¿Os parece necesario y ético mostrar a las nuevas generaciones un panorama así de clasista y desolador?, ¿Acaso no es suficiente conque esas nuevas generaciones ya deban de arrastrar con el legado belicoso, egoísta y absurdo en el que les ha tocado vivir por la nefasta actuación ante la vida de sus padres? ¿Qué beneficio tiene llevar a un niño a un lugar tan gris, donde solo vera personas separadas por sus miedos, odios y penurias para que contemple una fría lapida en la que permanecen guardados los restos de su abuelo?, ¿Quizá el mero hecho de ver esa fosa o llevarle unas flores le dé una lección que deba aprender sobre la vida, ver que ese es el lugar donde acabará le convertirá en mejor persona? Sinceramente señores, no lo creo en absoluto.


Bueno, entonces pensareis, ¿Cuál es la solución para que la muerte y los cementerios sean parte de la vida? La respuesta es polémica pero sencilla, es algo que beneficiaria a todas las personas al margen de religiones, creencias sociopolíticas o de ingresos económicos y que además ayudaría a compensar todo el mal que le estamos haciendo a la sociedad y a nuestro planeta. Se trata de un concepto que poco a poco y afortunadamente, va ganando terreno al negocio de las pompas fúnebres, se trata de los “Cementerios verdes”, si amigos y esto es algo maravilloso que daría un nuevo enfoque a la vida y la propia muerte.

Imaginad por un momento un lugar tranquilo, apacible, donde se respire aire puro, donde poder pasear, relajarse y contemplar la belleza del entorno, un lugar donde escuchar el canto de las aves, el sonido de un riachuelo y seguro que no os vendrá a la mente un cementerio, sino quizás tal vez un bosque. Pues esta es la premisa que se nos presenta con los “entierros ecológicos”, transformar un lugar frió e inútil en algo bello y auto sostenible, trasformar la cara triste de la muerte por la sonrisa de la vida reflejada en el verde de los árboles, dejar un legado de esperanza e ilusión en lugar de un agorero futuro y sobre todo poner fin a las clasificaciones entre seres humanos puesto que todos somos iguales al margen de nuestras preferencias religioso-político-sociales.

Los cementerios verdes nacen como una iniciativa ética, ecológica y medio ambientalmente sostenible frente a los usos comunes de la industria funeraria. Las prácticas normales de los entierros consisten en tomar el cadáver y protegerlo / separarlo de la tierra y su corrupción / ciclo natural, fabricando los ataúdes en materiales muy resistentes al paso del tiempo y que son altamente costosas frente a las ventajas que aportan los ataúdes biodegradables que ayudan a que el cadáver vuelva a formar parte de la tierra, o cremar / embalsamar el cadáver para preservarlo mayor tiempo y que luego acaba formando parte del mobiliario domestico o como mucho en algún lugar natural tipo río, lago o mar. Las necrópolis o cementerios están lejos de la ciudad y son lugares fríamente diseñados para que quepan muchos cuerpos, restando intimidad a las familias y dando la sensación que para estas empresas las personas son solos productos en un almacén. Si bien la cremación es un modo ecológico de deshacerse de los cadáveres, tiene la desventaja de que emite grandes cantidades de humo contaminante (con partículas de monóxido de carbono, metales como mercurio, plomo y cadmio) que no benefician en absoluto a nadie frente al beneficio que aportan al medio ambiente la reforestación.


Creo que tras leer esto empezareis a ver las enormes posibilidades de este nuevo formato de culminación de una experiencia dolorosa, nuevamente pido disculpas si en algo ofendo a las personas que leen este post, pero creo que es necesario contar esta noticia porque nos da esperanza y vida ante algo que es inevitable de cualquier manera. Pero si esto no os acaba de convencer aun hay mas, veamos por ejemplo unas estadísticas de lo que cuesta llevar a cabo el proceso de paso a la muerte llevado a cabo por las funerarias. Sólo en USA la industria funeraria tradicional sepulta cada año con sus muertos: 3.130 millones de litros de fluidos (incluido formaldehído), 90.272 toneladas de hierro, 2.700 toneladas de bronce y cobre, más de 30 millones de toneladas de madera, 1.636.000 toneladas de residuos que no son biodegradables y que dañan poco a poco al planeta, mientras llenan de sucio dinero los bolsillos de los empresarios. ¿Creo que las cifras hablan por sí solas no?, además hay otra cuestión interesante que apuntar al margen del tema ecológico-monetario y que teniendo en cuenta que constante e hipócritamente tratamos de inculcar que la muerte es parte de la vida y que debemos aprender a convivir con ella, porque nos empeñamos constantemente en contradecirnos separando estos lugares de las zonas habitadas no solo por distancias mas o menos largas sino que además reforzamos con altos muros todo el recinto dejando claro que esa es la ciudad de los muertos que debe permanecer alejada de la sociedad.

Pero porque somos tan falsos, no solo no somos coherentes sino que además desperdiciamos recursos, tiempo y terreno con estas ridículas muestras de superchería religiosa y perjuicios falsamente llamados éticos. Nos complicamos la vida inútilmente, porque no solo gastamos en mantener a nuestro fallecido, sino que costeamos el mantenimiento y la construcción de dicho lugar, al que luego nos cuesta llegar bien sea por motivos de tristeza, pereza o lejanía, cuando seria inmensamente más rentable, sencillo e inteligente integrar la muerte dentro de la vida, no restando utilidad al terreno sino donando vida a través de los bosques, dando un lugar donde poder rendir homenaje a los caídos en un entorno que invite al vida a al alegría no a la pena y el desasosiego, un lugar donde los vivos puedan jugar entre el legado natural de sus antepasados, consiguiendo en la muerte lo que no se consiguió en la vida, unir a todas las razas, culturas y sexos del planeta bajo un inmenso bosque donde todos forman parte de un todo. Y esto amigos míos no es una utopía, no es un cuento de hadas, no tiene nada de peligros ni nocivo, no atiende a intereses políticos ni religiosos, es factible, es puro, es altruista es una alternativa de futuro. Frente a este desolador panorama de la muerte, los cementerios verdes son una elección inteligente con una nueva manera de concebir la muerte y de re-utilizar nuestro cuerpo para generar vida, porque entierran junto a nuestro cuerpo y abonos naturales semillas de un árbol, un árbol que nacerá de nuestros restos y que será una prolongación de nuestra existencia. Pero además, incluso se le puede dar una vuelta de tuerca mas, ya que, como todo en la vida, no todo es blanco o negro, por ello existe un camino intermedio para que los cementerios tradicionales y los verdes convivan armónicamente, aunque es cierto que yo abogo porque los tradicionales desaparezcan, tampoco desapruebo las opciones de fusión siempre y cuando lleven a algo mejor.
Técnicamente, existen actualmente dos tipos de emplazamientos (suelos) para instalar en ellos cementerios verdes, estos son:

Suelos de Conservación: cementerios donde se intenta conservar un paisaje o ecosistema -que por lo tanto no pueden cambiarse ni modificarse-. Estos cementerios promueven las prácticas mortuorias sustentables y maximiza el potencial del proceso de descomposición para facilitar la restauración ecológica de paisaje. Siempre están relacionados con alguna organización conservacionista que regule los protocolos funerarios.
Suelos naturales: los que no contemplan conservar el paisaje controlado, pero que deben cuidar de las características y composición del suelo natural, para aprovechar también la potencialidad del proceso de descomposición del cuerpo humano, para que aparezca un entrono lo más natural posible..

Resumiendo, y para terminar solo resta decir que los cementerios verdes permiten la reabsorción del cuerpo en la flora, los árboles y arbustos naturales, permitiendo renovar el ciclo de la vida de manera natural, hecho que no se ve interrumpido por lápidas, ni mármoles ni mausoleos. Las personas pasan a formar parte de un bosque, de un paisaje natural que da vida a plantas, árboles, insectos y animales. Los ataúdes de los entierros verdes están hechos de materiales biodegradables (madera liviana, papel o fibras naturales como el mimbre). La tierra de este tipo de cementerios generalmente no está consagrada, pero sacerdotes de cualquier credo o religión pueden bendecir las tumbas, de manera que quedarían contentas las ordenes religiosas individuales, cabe reseñar que por si quedan dudas al respecto como lápida, sólo se pueden usar piedras naturales, pero que no estorbe en el crecimiento del árbol ni condicionen en exceso el entorno. Como dato curioso hay que reseñar que esta iniciativa comenzó en Inglaterra y hoy se pueden contar muchos cementerios verdes en USA, Australia y Nueva Zelanda, entre otros sitios. ¿Cuándo tomara España esta saludable iniciativa?, Espero sinceramente que pronto, y llegado el caso de que llegara mi muerte, yo personalmente no dudaría en formar parte de esta iniciativa y quizás quien sabe trasformarme en un cerezo bajo el cual podáis leer apaciblemente mientras disfrutáis de la vida.

Espero que os haya parecido interesante y no demasiado ofensivo, tan solo es una opinión personal, atentamente. Sr. Tokio

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